¿Fenómeno extremo o fenómeno provocado?
Escrito por Ivanna Sanchez
El 5 de septiembre de este año una noticia de The New York Times titulada
“Las inundaciones en Pakistán son una advertencia para el mundo”, dio detalles
de las devastadoras inundaciones que sufrió Pakistán a causa de
lluvias torrenciales, dejando como resultado según cifras oficiales más de 33
millones de refugiados climáticos.
Pero no hay que irnos hasta el otro lado del mundo para ser testigos de fenómenos considerados extremos. Los incendios en el delta del Paraná no solo están afectando los humedales, que son de gran importancia para el equilibrio de nuestro ecosistema, sino también la salud de las personas que se encuentran habitando esa zona.
Estos dos fenómenos extremos algunos pueden no
considerar que estén relacionados, pero no es lo que dice el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático), donde expone
que “La salud, la vida y los medios de subsistencia de las personas, así como
los bienes y las infraestructuras críticas, incluidos los sistemas de energía y
transporte, se ven cada vez más afectados por los peligros de las olas de
calor, las tormentas, las sequías y las inundaciones, así como por los cambios
de evolución lenta, como la subida del nivel del mar.”
Entender al planeta tierra como un sistema vivo que esta interrelacionado
y nosotros en él, nos permite comprender porque es importante que los gobiernos
tomen las medidas necesarias para la mitigación del cambio climático, así como
un cambio en los sistemas de producción.
En Argentina desde el año 1994 con la reforma de la Constitución Nacional
donde se incluyó un artículo sobre Derechos Ambientales, se viene encaminando
una lucha para la protección de los ecosistemas en nuestro país. Fueron varios
los intentos por lograr que se le dé al proyecto de Ley de Humedales el tratamiento
adecuado y se promulgue.
La página web Ley de Humedales Ya da información sobre la importancia de la conservación de los humedales
ya que exponen que el 40%
de la biodiversidad mundial vive o se reproduce en ellos, y tienen grandes
funciones como son la de filtrar los reservorios de agua dulce y minimizar el
impacto de las lluvias, lo que la hace de este ecosistema un gran aliado en la
lucha contra el cambio climático.
La
quema intencional de estas grandes zonas de extensión, como lo vienen
denunciado los habitantes, amenazan con destruir por completo este ecosistema y
dejar a la Argentina con menor capacidad para mitigar los efectos del cambio climático.
El
título de esta nota nos invita a reflexionar sobre la importancia de entender que
no hablábamos solo de fenómenos extremos, sino de fenómenos provocados por la
actividad del ser humano en busca siempre de un beneficio económico (de unos
pocos). Pero realmente vale la pena por dinero poner en peligro
nuestra propia existencia como especie.

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