Las terapias de conversión ¿Son la iglesia de la inclusión?
Escrito por Jesús Kehl
Las terapias de conversión, gran disputa en Latinoamérica por legalizarla, es el nuevo tabú a tratar en jóvenes y adolescentes LGBT+ para, promover un ordenamiento social que le permita a la iglesia el control autónomo de estas terapias.
Christoper Dean es un joven de 29 años, que ha asistido a estas terapias de conversión en el que relata sus vivencias dentro de las sesiones, junto a otros jóvenes en su misma condición por hacer lo correcto para él o la iglesia.
Christoper cuenta, a través de una entrevista al diario El País, que era sometido a indagar en sus vivencias de niño, lo obligaban a rezar reiteradas veces rechazando su atracción al mismo sexo entre otros limites que tenía con otros miembros de las sesiones a fin de evitar caídas que corrompan el proceso.
Son muchas las personas que luchan con esta identidad y abandonan el camino de la fe por culpa. ¿Es esté el camino correcto a una inclusión? ¿Puede la iglesia someter a una persona a una terapia de esta magnitud?
Profesionales de la salud mental concuerdan que estas terapias terminan por frustrar el vivir de las personas provocando depresión y en otros casos incluso, suicidios. Esto es lo que muchos no pueden aceptar en el proyecto de ley que se debaten en los recintos de Estados de Latinoamérica.
La inclusión no se trata de someter a puertas cerradas a un cambio de forma de vida de la persona, sino más bien, de aceptar que cada ser humano tiene un tabú con el que convive y lucha. ¿No es esté un forcejeo más que suficiente de flagelo como para sumarle otro más?
La Iglesia de la Inclusión debe ser aquella que se distancie del peso de juzgar un flagelo social y se enfoque en el ser, de forma neutral mostrando compasión desde su ADN hacia la comunidad permitiendo que solo la compasión le habrá los ojos a lo que debiera ser el “Camino correcto” para cada ser humano.


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